Me dice que "no sea tan cruel, tan promiscua" mientras se sube al auto y pega un portazo. Con el flequillo despeinado aprieto los dientes, me hago la cool. Tengo un reactor nuclear en el pecho y podría romperle el parabrisas a los gritos: ¡Caradura!
Todos deberían saber que te vas a tu casa, donde tu novia -bella, ingenua, contadora- preparó una cena para dos, descorchó el vino, puso la mesa, se depiló.
Todos deberían saberlo aunque no sea yo la que te vaya a desmentir. Deberían saberlo sólo por justicia divina y de género. Sólo porque yo, "tan cruel, tan promiscua", me voy a pasar la noche mirando películas de cable, sola y llena de mocos.
Veo la escena, tristísima, mientras su auto dobla a la izquierda en la avenida y se pasa un semáforo en rojo. No quiere llegar tarde. Seguro pone un CD espantoso y prepara la coartada: tal vez miles de emails para responder o una reunión pesadísima, quizás una llamada de último momento.
Esa soy yo. O algunas de las representaciones en las que encajo. Ojalá no diga lo de la reunión pesadísima, sería lapidario. Me banco ser la llamada de último momento, inlcuso los emails sin responder... después de todo, de tantas idas y vueltas, acaso para él yo haya sido siempre una cantidad de signos que nunca llega a contestar a tiempo.
Entro al departamento con la furia en el flequillo y un frío tremendo que me obliga a gritar ¡Cierren el freezer! y a reírme de mí misma mientras veo que el living es un quilombo y encima quedó media docena de medialunas arriba de la mesa lo cual pondrá en riesgo mi deseo de sanidad durante lo que queda del día.
Bien por la película que está filmando y los muchos proyectos exitosos en puerta. Bien por todas las notas y reviews favorables y los intelectualitos que opinan que su trabajo es de lo mejorcito que se está haciendo en la escena local.
Mal por mí que no doy pié con bola y sigo boyando en aguas desfavorables y cayendo en estas más seguido de lo recomendable por cualquier sujeto con dos dedos de frente. Mal por mí que encima me quedé sin cigarrillos y debo - oh, sí: DEBO- sentarme a escribir e investigar sobre generaciones multimediales y un cúmulo de cosas virtuales que exigen grados de abstracción imposibles de lograr en este estado y sin puchos.
lunes, junio 29, 2009
jueves, junio 25, 2009
Prefacio para un final
Contame eso que te gusta y lo hagamos. Celebremos esta instancia previa, este prólogo arrebatado. Todo lo que precede a la tragedia.
Después, voy a matarme lentamente. Frotando los pies contra las sábanas mientras suena Wild is the wind y en mi recuerdo somos dos criaturas despojadas. Sin roles épicos ni grandes escenas. Dos sujetos mínimos en un intercambio primigenio.
No es para alarmarse. Ante señal de peligro, mantenga la calma, retírese sin correr. Ante sensación de malestar, remítase - siempre- a la memoria.
Prefiero morir despacio. Repasarte al ritmo de una canción desgarradora a medida que se acaba el vino y afuera empiezan a aullar los perros.
No quiero epítetos ni hipérboles ni notas al pié. Sugiero un prólogo extendido, un acápite en puño y letra de Bowie, que simplemente diga: "For we're like creatures in the wind, and wild is the wind".
Mi condena es una paradoja: soy adicta a los comienzos.
Entonces, provoco finales.
Después, voy a matarme lentamente. Frotando los pies contra las sábanas mientras suena Wild is the wind y en mi recuerdo somos dos criaturas despojadas. Sin roles épicos ni grandes escenas. Dos sujetos mínimos en un intercambio primigenio.
No es para alarmarse. Ante señal de peligro, mantenga la calma, retírese sin correr. Ante sensación de malestar, remítase - siempre- a la memoria.
Prefiero morir despacio. Repasarte al ritmo de una canción desgarradora a medida que se acaba el vino y afuera empiezan a aullar los perros.
No quiero epítetos ni hipérboles ni notas al pié. Sugiero un prólogo extendido, un acápite en puño y letra de Bowie, que simplemente diga: "For we're like creatures in the wind, and wild is the wind".
Mi condena es una paradoja: soy adicta a los comienzos.
Entonces, provoco finales.
martes, junio 09, 2009
Otoño

Dejalas que se caigan
acá abajo no hay demasiado
para ver
Sólo unos pies ajados
de tanto caminar
y unas manos
que ya no tienen piel
Dejalas
no importa que se agiten
que desciendan trémulas
y me inciten a la violencia
de olvidar
Vamos a despertarlos
vamos a gritar juntos
para que sepan
que no hay paisaje sin poesía
ni manos sin piel que renace
ni verdad sin memoria
Dejalas
no tienen ojos
no se dan cuenta
que es otoño
y hace frío
que como en un dejavù eterno
volverán a nacer.
acá abajo no hay demasiado
para ver
Sólo unos pies ajados
de tanto caminar
y unas manos
que ya no tienen piel
Dejalas
no importa que se agiten
que desciendan trémulas
y me inciten a la violencia
de olvidar
Vamos a despertarlos
vamos a gritar juntos
para que sepan
que no hay paisaje sin poesía
ni manos sin piel que renace
ni verdad sin memoria
Dejalas
no tienen ojos
no se dan cuenta
que es otoño
y hace frío
que como en un dejavù eterno
volverán a nacer.
miércoles, junio 03, 2009
Wishlist
a pair of new socks
a bottle of malbec
a moment out of time
a soul purifying device
I am a humble being. And need very little to survive.
a bottle of malbec
a moment out of time
a soul purifying device
I am a humble being. And need very little to survive.
Failure
When will this sorrow disappear,
sweetheart?
When will I be free from guilt?
There is a failure in the system,
baby
It has always been there
Silent,
Hidden.
The monster had been growing inside of me
I had sensed it
It just wasn’t clear
enough.
I saw your thongs
Sitting right next to the door
It felt like a stab
We used to pray that everything was gonna be alright
What happened?
Where did all the good stuff go,
honey?
Plastic bags and boxes
Auster Books, ashtrays,
leftovers
I guess,
I am a failure:
Just inspired
by loneliness
Torn apart
Botched
Fucked up
Addicted
Ashamed
Alone
Gray
Skeptical
Out of myself.
I am not even asking for forgiveness anymore
Oh, darling,
have mercy on me.
sweetheart?
When will I be free from guilt?
There is a failure in the system,
baby
It has always been there
Silent,
Hidden.
The monster had been growing inside of me
I had sensed it
It just wasn’t clear
enough.
I saw your thongs
Sitting right next to the door
It felt like a stab
We used to pray that everything was gonna be alright
What happened?
Where did all the good stuff go,
honey?
Plastic bags and boxes
Auster Books, ashtrays,
leftovers
I guess,
I am a failure:
Just inspired
by loneliness
Torn apart
Botched
Fucked up
Addicted
Ashamed
Alone
Gray
Skeptical
Out of myself.
I am not even asking for forgiveness anymore
Oh, darling,
have mercy on me.
jueves, mayo 28, 2009
Sin tetas no hay paraíso
Carolina se convirtió en la típica novia de futbolista y los varones del barrio lo celebran a vaso servido. Se puso tetas, extensiones en el pelo y unos labios como paragolpes. Era una chica mona, en la secundaria. Siempre en el envase de la ropa de moda, la bijouterie de almacén, los pantalones oxford, las puperas Efesis.
Carolina soñaba con una vida mejor, con un hombre que la rescatara de la infamia de su madre pedicura, un perrito que llevar a la peluquería y una cuatro por cuatro con babysit y marcha automática. Tenía en el cuarto un póster de Ricardo Arjona y pegado junto a él un mechón de pelo de su primer novio: un chabón que decía ser rockero, tachas hasta en las medias y remerita de Ramones.
Sobre la mesa de los Gómez nunca faltaba la Coca Cola. Ricardo, el papá de "sus tres princesas" era un viejo con cierto swing, cansado de piratear y adicto al fernet. Hablaba de sus hijas como quien recita un poema de Bécquer, con rimas obsecuentes y versos atestados de lugares comunes. Carolina era sin duda la preferida, acaso por haber nacido rubia, herencia que de grande le costó una decoloración de raíces por mes.
Una especie de Coca Sarli con pretensiones de Bridget Bardot, es hoy Carolina. La envidia de sus hermanas, que nacieron morochas y tuvieron acné.
Los varones del barrio colaboraron al ensanchamiento de sus aires de diva. Cuando estaban de moda los pasacalles, le colocaron uno que decía algo como que su mamá era una gran repostera porque a un bombón como ella no lo hacía cualquiera. Desde la vereda y en baby doll, Carolina miró el cartel y le pidió al padre que le sacara una foto. Plano general, luz cenital, la rubia debilidad del barrio posa en escaso atuendo símil seda, señalando hacia arriba, debajo del pasacalle que acaba de coronarla reina de Arguello.
Después de la foto, registro, memoria de una consagración, Carolina saludó a los chicos con cierta altanería y les regaló un meneo de veinte metros que la devolvió a la intimidad del hogar. Todos saben que el día del pasacalles marcó un punto de inflexión en el anecdotario del barrio y le otorgó a Carolina protagonismo absoluto en la "pajoteca" de los vecinos.
Miriam, la costurera de la calle Perú, no tardó en advertir a sus allegados: La Carolina está hecha para triunfar, dijo frotándose los callos de los dedos. Luego, hizo alusión a sus finas formas y sentenció que "había nacido para triunfar, que era todo una artista".
La rubia, ahora consagrada objeto del deseo, sin embargo, tenía ciertos conflictos. Una que otra estría en las nalgas prominentes, una leve chuequera sólo visible debido a la imprudencia de algunas minifaldas. Nadie estaba al tanto de sus martirios y Carolina escondía las pastillas Centella Queen para la celulitis y las cremas que prometían acabar con las marcas que las dietas intermitentes habían dejado en su piel.
Los vecinos la trataban como a una diosa, aunque con cierta modestia barrial. Las chicas querían ser como ella, le copiaban los peinados y hasta la espiaban mientras tomaba sol. En el marco de su admiración las carcomían unos celos horrorosos, que operaban como sensores capaces de encontrarle a la reina de Arguello los defectos más imperceptibles: un lunar demasiado oscuro, una arruga, un dejo de flaccidez en la parte posterior de la pierna.
En general, la rutina de Carolina era estable y de interés general. Los varones salían a la vereda a eso de las 8am, para verla salir de la casa rumbo a la parada del ómnibus que la dejaría, primero en la escuela, más tarde en la universidad. A eso de las 3pm su silueta irreverente regresaba, en calzas y zapatillas, irrumpía en un gimnasio de mala muerte, atestado de rugbiers y futbolistas. Se hizo famosa la clase de aerobics que en la que Carolina esculpía sus partes más sobresalientes, específicamente la cola, ya que tetas, por esos años, mucho no tenía. Un séquito de amas de casa comenzó a tomar la misma clase, persiguiendo el sueño de convertirse en algo parecido a la reina de Arguello. Pero ninguna jamás le hizo ni sombra.
Carolina era una máquina de enamorar. Su talento consistía en dos acciones inalienables: seducir y, acto seguido, abandonar. No servía ni para las matemáticas ni para la repostería. Ella era una especialista en el perverso arte de la seducción instantánea, cortoplacista, desgarradora. Mas sus conquistas siempre terminaban en tragedia y abrían un nuevo capítulo en la triste crónica barrial de los corazones rotos. Primero estuvo el Pedro, ídolo indiscutible del metegol. Luego fue el turno de Santiago, un rubio narigón a quien habían apodado "anaconda" supuestamente por el tenor de su miembro. Después, les llegó la hora a Simón y a Carlos, los únicos que tenían auto, billetera y contactos de la puerta del boliche de moda.
Las víctimas se desvivían por retener el amor de Carolina a fuerza de gestos tiernos, regalos y demás métodos de conservación. Pero billetera mata galán y la rubia de los sueños sólo era fiel al mejor postor. Pasados los tres primeros meses, cuando el idilio empezaba a despintarse, Carolina perdía interés y activaba el meneo matador en busca de un nuevo desafío de seducción.
Así pasaron los años, las modas y las penas de amor. La reina del Argüello comenzó a buscar materia prima en barrios más caros de la ciudad y en ese gesto se convirtió en una suerte de traicionera y vendepatria. Regresaba en la madrugada, se bajaba de autos cinco puertas y de estreno para entrar triunfante a su casa clase media. Los tacos en la mano, el pelo siempre planchado, el maquillaje fuera de lugar.
Nadie sabe cómo juntó para la cirugía y un buen día apareció por el barrio con las tetas de la Sarli y los labios de la Pradón. Los vecinos no sabían si era una pendeja del ruso Sofovich o la Carolina versión posmo. No tardó en correrse la bola, la vida de la única celebridad de Argüello era el divertimento premium de viejas y jóvenes del lugar. Carolina se estaba viendo con Villarreal, leyenda del fútbol cordobés, famoso por pirata y goleador.
Carolina soñaba con una vida mejor, con un hombre que la rescatara de la infamia de su madre pedicura, un perrito que llevar a la peluquería y una cuatro por cuatro con babysit y marcha automática. Tenía en el cuarto un póster de Ricardo Arjona y pegado junto a él un mechón de pelo de su primer novio: un chabón que decía ser rockero, tachas hasta en las medias y remerita de Ramones.
Sobre la mesa de los Gómez nunca faltaba la Coca Cola. Ricardo, el papá de "sus tres princesas" era un viejo con cierto swing, cansado de piratear y adicto al fernet. Hablaba de sus hijas como quien recita un poema de Bécquer, con rimas obsecuentes y versos atestados de lugares comunes. Carolina era sin duda la preferida, acaso por haber nacido rubia, herencia que de grande le costó una decoloración de raíces por mes.
Una especie de Coca Sarli con pretensiones de Bridget Bardot, es hoy Carolina. La envidia de sus hermanas, que nacieron morochas y tuvieron acné.
Los varones del barrio colaboraron al ensanchamiento de sus aires de diva. Cuando estaban de moda los pasacalles, le colocaron uno que decía algo como que su mamá era una gran repostera porque a un bombón como ella no lo hacía cualquiera. Desde la vereda y en baby doll, Carolina miró el cartel y le pidió al padre que le sacara una foto. Plano general, luz cenital, la rubia debilidad del barrio posa en escaso atuendo símil seda, señalando hacia arriba, debajo del pasacalle que acaba de coronarla reina de Arguello.
Después de la foto, registro, memoria de una consagración, Carolina saludó a los chicos con cierta altanería y les regaló un meneo de veinte metros que la devolvió a la intimidad del hogar. Todos saben que el día del pasacalles marcó un punto de inflexión en el anecdotario del barrio y le otorgó a Carolina protagonismo absoluto en la "pajoteca" de los vecinos.
Miriam, la costurera de la calle Perú, no tardó en advertir a sus allegados: La Carolina está hecha para triunfar, dijo frotándose los callos de los dedos. Luego, hizo alusión a sus finas formas y sentenció que "había nacido para triunfar, que era todo una artista".
La rubia, ahora consagrada objeto del deseo, sin embargo, tenía ciertos conflictos. Una que otra estría en las nalgas prominentes, una leve chuequera sólo visible debido a la imprudencia de algunas minifaldas. Nadie estaba al tanto de sus martirios y Carolina escondía las pastillas Centella Queen para la celulitis y las cremas que prometían acabar con las marcas que las dietas intermitentes habían dejado en su piel.
Los vecinos la trataban como a una diosa, aunque con cierta modestia barrial. Las chicas querían ser como ella, le copiaban los peinados y hasta la espiaban mientras tomaba sol. En el marco de su admiración las carcomían unos celos horrorosos, que operaban como sensores capaces de encontrarle a la reina de Arguello los defectos más imperceptibles: un lunar demasiado oscuro, una arruga, un dejo de flaccidez en la parte posterior de la pierna.
En general, la rutina de Carolina era estable y de interés general. Los varones salían a la vereda a eso de las 8am, para verla salir de la casa rumbo a la parada del ómnibus que la dejaría, primero en la escuela, más tarde en la universidad. A eso de las 3pm su silueta irreverente regresaba, en calzas y zapatillas, irrumpía en un gimnasio de mala muerte, atestado de rugbiers y futbolistas. Se hizo famosa la clase de aerobics que en la que Carolina esculpía sus partes más sobresalientes, específicamente la cola, ya que tetas, por esos años, mucho no tenía. Un séquito de amas de casa comenzó a tomar la misma clase, persiguiendo el sueño de convertirse en algo parecido a la reina de Arguello. Pero ninguna jamás le hizo ni sombra.
Carolina era una máquina de enamorar. Su talento consistía en dos acciones inalienables: seducir y, acto seguido, abandonar. No servía ni para las matemáticas ni para la repostería. Ella era una especialista en el perverso arte de la seducción instantánea, cortoplacista, desgarradora. Mas sus conquistas siempre terminaban en tragedia y abrían un nuevo capítulo en la triste crónica barrial de los corazones rotos. Primero estuvo el Pedro, ídolo indiscutible del metegol. Luego fue el turno de Santiago, un rubio narigón a quien habían apodado "anaconda" supuestamente por el tenor de su miembro. Después, les llegó la hora a Simón y a Carlos, los únicos que tenían auto, billetera y contactos de la puerta del boliche de moda.
Las víctimas se desvivían por retener el amor de Carolina a fuerza de gestos tiernos, regalos y demás métodos de conservación. Pero billetera mata galán y la rubia de los sueños sólo era fiel al mejor postor. Pasados los tres primeros meses, cuando el idilio empezaba a despintarse, Carolina perdía interés y activaba el meneo matador en busca de un nuevo desafío de seducción.
Así pasaron los años, las modas y las penas de amor. La reina del Argüello comenzó a buscar materia prima en barrios más caros de la ciudad y en ese gesto se convirtió en una suerte de traicionera y vendepatria. Regresaba en la madrugada, se bajaba de autos cinco puertas y de estreno para entrar triunfante a su casa clase media. Los tacos en la mano, el pelo siempre planchado, el maquillaje fuera de lugar.
Nadie sabe cómo juntó para la cirugía y un buen día apareció por el barrio con las tetas de la Sarli y los labios de la Pradón. Los vecinos no sabían si era una pendeja del ruso Sofovich o la Carolina versión posmo. No tardó en correrse la bola, la vida de la única celebridad de Argüello era el divertimento premium de viejas y jóvenes del lugar. Carolina se estaba viendo con Villarreal, leyenda del fútbol cordobés, famoso por pirata y goleador.
domingo, mayo 03, 2009
Fotografía
Uno, dos, tres...
Ahora que volvemos a encontrarnos está claro que once años no son nada. Está claro que entre eso que es ayer y este presente permanente, acaso haya sólo un montón de escenas plagiadas por el registro imperfecto de la memoria.
***
Y si me mostrás una foto de mi hermano en la que aparece sumergido en una bañadera o esa en la que pone cara de "qué asco", y sin quererlo lloro, es sólo porque tres años y medio tampoco son nada. Es simplemente el deseo de volver a abrazarlo, de avisarle que gracias a él el mundo es un lugar más amable.
***
Y si me abrazás y temblamos, es porque el tiempo ya no importa y "en diez minutos puede pasarte de todo" y también nada.
***
De los reencuentros, lo que más celebro es su capacidad de poner en jaque todas las definiciones que se han escrito del tiempo.
Y también, la certeza de que nunca es tarde para retomar lo inconcluso.
***
Ahora que volvemos a encontrarnos está claro que once años no son nada. Está claro que entre eso que es ayer y este presente permanente, acaso haya sólo un montón de escenas plagiadas por el registro imperfecto de la memoria.
***
Y si me mostrás una foto de mi hermano en la que aparece sumergido en una bañadera o esa en la que pone cara de "qué asco", y sin quererlo lloro, es sólo porque tres años y medio tampoco son nada. Es simplemente el deseo de volver a abrazarlo, de avisarle que gracias a él el mundo es un lugar más amable.
***
Y si me abrazás y temblamos, es porque el tiempo ya no importa y "en diez minutos puede pasarte de todo" y también nada.
***
De los reencuentros, lo que más celebro es su capacidad de poner en jaque todas las definiciones que se han escrito del tiempo.
Y también, la certeza de que nunca es tarde para retomar lo inconcluso.
***
anti-receta para un cisne negro
una tarde cualquiera,
rodeada de hojas amarillas,
M. piensa:
para entender,
para encontrar la solución,
simplemente
hay que dejar de buscarla.
Acaso
sólo haya que vivir,
entregarse al flujo
incesante del tiempo
y de las contingencias.
Así,
en algún momento,
como un cisne negro,
la epifanía acontece.
rodeada de hojas amarillas,
M. piensa:
para entender,
para encontrar la solución,
simplemente
hay que dejar de buscarla.
Acaso
sólo haya que vivir,
entregarse al flujo
incesante del tiempo
y de las contingencias.
Así,
en algún momento,
como un cisne negro,
la epifanía acontece.
martes, abril 28, 2009
frágil
quisiera exorcizar este miedo
sacarme la ropa
acostarme en el suelo
sentir el frío en la espalda
apagar el pensamiento
respirar hondo
percibir la sangre
en su circuito obstinado
los colores en negativo
al cerrar los ojos
quisiera una tregua
una botella de vino
un minuto de silencio
volver a nacer
encontrar algo bello
algo no tangible
las imágenes
de un caleidoscopio
las escenas
que nunca vi
quisiera
también
acabar
luego, reinventarme
sin anclas
ni anzuelos
volver al cero
contando hacia adelante
ver los números pasar
sin solución de continuidad
y en el loop del infinito
matar el deseo
ser libre
o no ser.
sacarme la ropa
acostarme en el suelo
sentir el frío en la espalda
apagar el pensamiento
respirar hondo
percibir la sangre
en su circuito obstinado
los colores en negativo
al cerrar los ojos
quisiera una tregua
una botella de vino
un minuto de silencio
volver a nacer
encontrar algo bello
algo no tangible
las imágenes
de un caleidoscopio
las escenas
que nunca vi
quisiera
también
acabar
luego, reinventarme
sin anclas
ni anzuelos
volver al cero
contando hacia adelante
ver los números pasar
sin solución de continuidad
y en el loop del infinito
matar el deseo
ser libre
o no ser.
Así de simple: con esta letra, esta tarde, tuve una epifanía.
Mi vida fuimos a volar
con un solo paracaídas
uno sólo va a quedar
volando a la deriva
Vivir así no es vivír
esperando y esperando
porque vivir es jugar
y yo quiero seguir jugando
Le dije a mi corazón
sin gloria pero sin pena
no cometas el crímen, varón
si no vas a cumplir la condena
Quiero vivir mil veces
para poder olvidarte
quiero llevarte conmigo
y no voy a ninguna parte
No te preocupes, Paloma
hoy no estoy adentro mío
tu amor es mi enfermedad
soy un envase vacío
No te preocupes Paloma
no hay pájaros en el nido
dos ilusiones se irán a volar
pero otras dos han venido
Si me olvido de vivir
colgado de sentimientos
voy a vivir para repetir otra vez
este momento
Te bajaría del cielo, mujer
la luna hasta tu cama
porque es muy poco de amor
sólo una vez por semana
Puse precio a mi libertad
y nadie quiso pagarlo
te cambio tu corazón por el mío
para mirarlo y mirarlo
Arpas de gloria, mujer
quiero un pedazo de cielo
para invitarte a dormir
en la cama o en el suelo
Un sacrificio ritual bién o mal
yo quiero hacerle a mi estrella
sin principio ni final
no quiero vivir sin ella
con un solo paracaídas
uno sólo va a quedar
volando a la deriva
Vivir así no es vivír
esperando y esperando
porque vivir es jugar
y yo quiero seguir jugando
Le dije a mi corazón
sin gloria pero sin pena
no cometas el crímen, varón
si no vas a cumplir la condena
Quiero vivir mil veces
para poder olvidarte
quiero llevarte conmigo
y no voy a ninguna parte
No te preocupes, Paloma
hoy no estoy adentro mío
tu amor es mi enfermedad
soy un envase vacío
No te preocupes Paloma
no hay pájaros en el nido
dos ilusiones se irán a volar
pero otras dos han venido
Si me olvido de vivir
colgado de sentimientos
voy a vivir para repetir otra vez
este momento
Te bajaría del cielo, mujer
la luna hasta tu cama
porque es muy poco de amor
sólo una vez por semana
Puse precio a mi libertad
y nadie quiso pagarlo
te cambio tu corazón por el mío
para mirarlo y mirarlo
Arpas de gloria, mujer
quiero un pedazo de cielo
para invitarte a dormir
en la cama o en el suelo
Un sacrificio ritual bién o mal
yo quiero hacerle a mi estrella
sin principio ni final
no quiero vivir sin ella
jueves, abril 09, 2009
200 lunas
Es esta maquiavélica máquina de recordarte la que me tiene vagabunda e ineficaz
pero también
la que me obliga a la memoria
gesto victorioso de los que juran no dejarse vulnerar.
Perdí el miedo a no recuperar
todo eso que habita el terreno caprichoso del recuerdo.
Todo eso vive en mí
y no significa posesión sino posibilidad.
200 lunas
batallé contra el deseo posesivo de los instintos
porque el amor, como gesto de libertad
tiene más que ver con la renuncia.
Esto es una declaración
una forma de militancia
ajena a todo dogma
El amor se declara, se escribe, se canta
aunque se trate de representaciones
de lo indecible.
Para entregarse
a las causas, a lo orgánico, a lo finito
hay que amar sin mezquindades
celebrar la libertad
lo diferente
lo auténtico
se trata de un gesto noble
que no implica el asesinato de la pulsión
sino el abandano
del mal hábito de acumular.
pero también
la que me obliga a la memoria
gesto victorioso de los que juran no dejarse vulnerar.
Perdí el miedo a no recuperar
todo eso que habita el terreno caprichoso del recuerdo.
Todo eso vive en mí
y no significa posesión sino posibilidad.
200 lunas
batallé contra el deseo posesivo de los instintos
porque el amor, como gesto de libertad
tiene más que ver con la renuncia.
Esto es una declaración
una forma de militancia
ajena a todo dogma
El amor se declara, se escribe, se canta
aunque se trate de representaciones
de lo indecible.
Para entregarse
a las causas, a lo orgánico, a lo finito
hay que amar sin mezquindades
celebrar la libertad
lo diferente
lo auténtico
se trata de un gesto noble
que no implica el asesinato de la pulsión
sino el abandano
del mal hábito de acumular.
miércoles, abril 08, 2009
nosotros
queremos cambiar el mundo.
Y no es una hipérbole, aunque suene hiperbólico.
Nosotros,
señoras y señores
QUEREMOS CAMBIAR EL MUNDO.
Y no es una hipérbole, aunque suene hiperbólico.
Nosotros,
señoras y señores
QUEREMOS CAMBIAR EL MUNDO.
lunes, abril 06, 2009
U-topos
En esa época no sabíamos que éramos felices. La conciencia, como hecho subjetivo y cerebral, tiene esas jugadas.
Ahora lo veo con claridad: éramos felices.
Lo recuerdo con alegría. Sólo los domingos por la tarde, con un poco de nostalgia.
Éramos felices hurgando cajones en un flee market, comiendo en la cama, riéndonos con películas como Loco por Mary. Hurgábamos cajones pero no buscábamos "otra cosa". Entendés?
Y si nos subíamos a tu camioneta a conjurar la calles solitarias lo hacíamos sólo porque nos gustaba seguir a escondidas a los paseantes desprevenidos. Una suerte de situacionistas a la deriva, sumergidos en un destino ajeno que no conducía más que al andén vacío de una estación de trenes, a la entrada de una casa con pinos, a un restaurante de comida india. No queríamos irnos "a otro lugar", experimentábamos el que habitábamos más allá de nosotros mismos.
Tampoco pensábamos en que todo eso durara. No teníamos, entonces, miedo a que no fuera para siempre. Éramos, entonces, libres y la ciudad se resignificaba en cada esquina, en todas las veredas, en los gestos de todos los vecinos. El gordito del coffee shop, la flaca rubia del mercadito frente a la estación de servicio, el viejo de los sandwhichs más ricos del mundo.
No lo sabíamos porque no nos lo preguntábamos. Justamente por eso: no buscábamos nada.
Ahora lo entiendo. Y también lo celebro.
Así es la felicidad. Inconciente, inmediata, irreflexiva.
Caminábamos sin rumbo, dejábamos huellas en la nieve y después volvíamos sobre ellas. Esa es la idea. Esa nieve que se derritió para fundirse con la tierra.
Y si nos tomábamos un café, a las tres de la mañana en un dinner abierto, hablábamos de ir al Natural History Museum o al café francés donde una vez vimos a Bjork. E íbamos y lo hacíamos pero no porque fuera el plan sino porque teníamos ganas.
Y si hablábamos de Duchamp nos pedíamos el segundo, cuarto café, sin pensar en el sueño del día siguiente.
Entonces éramos felices pero no lo sabíamos.
Y si no alcanzaba para desayunar bacon and eggs, comíamos cereales de la caja mientras escuchábamos un disco de Johnny Cash. Y afuera amanecía, atardecía, anochecía.
Ahora lo veo con claridad: éramos felices.
Lo recuerdo con alegría. Sólo los domingos por la tarde, con un poco de nostalgia.
Éramos felices hurgando cajones en un flee market, comiendo en la cama, riéndonos con películas como Loco por Mary. Hurgábamos cajones pero no buscábamos "otra cosa". Entendés?
Y si nos subíamos a tu camioneta a conjurar la calles solitarias lo hacíamos sólo porque nos gustaba seguir a escondidas a los paseantes desprevenidos. Una suerte de situacionistas a la deriva, sumergidos en un destino ajeno que no conducía más que al andén vacío de una estación de trenes, a la entrada de una casa con pinos, a un restaurante de comida india. No queríamos irnos "a otro lugar", experimentábamos el que habitábamos más allá de nosotros mismos.
Tampoco pensábamos en que todo eso durara. No teníamos, entonces, miedo a que no fuera para siempre. Éramos, entonces, libres y la ciudad se resignificaba en cada esquina, en todas las veredas, en los gestos de todos los vecinos. El gordito del coffee shop, la flaca rubia del mercadito frente a la estación de servicio, el viejo de los sandwhichs más ricos del mundo.
No lo sabíamos porque no nos lo preguntábamos. Justamente por eso: no buscábamos nada.
Ahora lo entiendo. Y también lo celebro.
Así es la felicidad. Inconciente, inmediata, irreflexiva.
Caminábamos sin rumbo, dejábamos huellas en la nieve y después volvíamos sobre ellas. Esa es la idea. Esa nieve que se derritió para fundirse con la tierra.
Y si nos tomábamos un café, a las tres de la mañana en un dinner abierto, hablábamos de ir al Natural History Museum o al café francés donde una vez vimos a Bjork. E íbamos y lo hacíamos pero no porque fuera el plan sino porque teníamos ganas.
Y si hablábamos de Duchamp nos pedíamos el segundo, cuarto café, sin pensar en el sueño del día siguiente.
Entonces éramos felices pero no lo sabíamos.
Y si no alcanzaba para desayunar bacon and eggs, comíamos cereales de la caja mientras escuchábamos un disco de Johnny Cash. Y afuera amanecía, atardecía, anochecía.
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Ahora, estás en el presente
Dice Tommasso Campanella en Del senso delle cose e della magia:
"En el universo la infinitud debe realizarse a través de seres finitos, la eternidad a través del tiempo: por eso la variedad infinita y la lucha sin descanso de las cosas resulta condición necesaria de la perfección universal".
Fernando Pessoa, en el Libro del desasosiego de Bernardo Soares, escribe:
"No sé lo que es el tiempo. No sé cuál es su verdadera medida, si tiene alguna. La del reloj sé que es falsa: divide al tiempo espacialmente, por fuera. La de las emociones sé también que es falsa: divide, no al tiempo, sino a la sensación de él. La de los sueños es errónea: en ellos rozamos al tiempo, una vez prolongadamente, otra vez deprisa, y lo que vivimos es apresurado o lento conforme alguna propiedad del decorrer cuya naturaleza ignoro".
"En el universo la infinitud debe realizarse a través de seres finitos, la eternidad a través del tiempo: por eso la variedad infinita y la lucha sin descanso de las cosas resulta condición necesaria de la perfección universal".
Fernando Pessoa, en el Libro del desasosiego de Bernardo Soares, escribe:
"No sé lo que es el tiempo. No sé cuál es su verdadera medida, si tiene alguna. La del reloj sé que es falsa: divide al tiempo espacialmente, por fuera. La de las emociones sé también que es falsa: divide, no al tiempo, sino a la sensación de él. La de los sueños es errónea: en ellos rozamos al tiempo, una vez prolongadamente, otra vez deprisa, y lo que vivimos es apresurado o lento conforme alguna propiedad del decorrer cuya naturaleza ignoro".
Gomería académica
Hablaba de Gadamer y hacía alarde de su elocuencia.
Hablaba de la hermenéutica cuando se le cayó la lapicera.
Se agachó para levantarla.
Los chicos le sacaron una foto con el celular.
Se le vio la raya.
Hablaba de la hermenéutica cuando se le cayó la lapicera.
Se agachó para levantarla.
Los chicos le sacaron una foto con el celular.
Se le vio la raya.
LIBRES DEL SUR?
Decimos que la libertad no se negocia. Tratamos de creerlo.
Hablamos de la libertad y nos regodeamos en las profundidades del concepto. Hablamos de la libertad con un malbec en la mano. Tan bellas suenan las palabras de Sartre cuando citamos: "Así, el primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es, y asentar sobre él la responsabilidad total de su existencia. Y cuando decimos que el hombre es responsable de sí mismo, no queremos decir que el hombre es responsable de su estricta individualidad, sino que es responsable de todos los hombres".
Después, proliferan estafas como la Iglesia Universal, casi al nivel de las políticas de Estado que entienden que la esencia del pueblo precede a su existencia. Políticas que definen un status quo a priori y luego lo inyectan en la sociedad en forma de pócimas vitales, al mejor estilo barro bendecido del mar muerto, a 20 pesos la botellita, a un voto el bolsón. El Estado, en su lógica dogmática y secular dice, instaura y convence: vos, hijo de esta gloriosa patria, naciste con un plan. Vas a ser un excluído y vas a sobrevivir gracias a la ayuda social que más que garantizar la igualdad de oportunidades te obliga a verderle el alma al partido de turno. Así son las cosas, o ¿de dónde creés que sale eso de que "con la democracia se come, se educa y se cura"?
¿O por qué creés que cuando Galeano habla de "los nadies", comienza: "Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte..."? ¿Por qué creés que usa la palabra "mágico"?
Acerca de la palabra "Magia", la RAE dice: "Arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de seres imaginables, resultados contrarios a las leyes naturales". A ver si nos entendemos: "resultados contrarios a las leyes naturales".
O sea, hablamos de la libertad, no? ¿Qué clase de libertad puede si quiera pronunciarse en una sociedad plagada de categorizaciones de facto, clasificaciones y estratificaciones? ¿Quienes, por fuera de las bellas teorizaciones -por favor, seamos prácticos- pueden ser libres?
En un balcón que mira a Lationamérica. ¿De qué hablamos, mi amor, cuándo decimos libertad?
Somos existencialistas, románticos y, claro, burgueses.
Y hablamos de un sueño.
Hablamos de la libertad y nos regodeamos en las profundidades del concepto. Hablamos de la libertad con un malbec en la mano. Tan bellas suenan las palabras de Sartre cuando citamos: "Así, el primer paso del existencialismo es poner a todo hombre en posesión de lo que es, y asentar sobre él la responsabilidad total de su existencia. Y cuando decimos que el hombre es responsable de sí mismo, no queremos decir que el hombre es responsable de su estricta individualidad, sino que es responsable de todos los hombres".
Después, proliferan estafas como la Iglesia Universal, casi al nivel de las políticas de Estado que entienden que la esencia del pueblo precede a su existencia. Políticas que definen un status quo a priori y luego lo inyectan en la sociedad en forma de pócimas vitales, al mejor estilo barro bendecido del mar muerto, a 20 pesos la botellita, a un voto el bolsón. El Estado, en su lógica dogmática y secular dice, instaura y convence: vos, hijo de esta gloriosa patria, naciste con un plan. Vas a ser un excluído y vas a sobrevivir gracias a la ayuda social que más que garantizar la igualdad de oportunidades te obliga a verderle el alma al partido de turno. Así son las cosas, o ¿de dónde creés que sale eso de que "con la democracia se come, se educa y se cura"?
¿O por qué creés que cuando Galeano habla de "los nadies", comienza: "Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte..."? ¿Por qué creés que usa la palabra "mágico"?
Acerca de la palabra "Magia", la RAE dice: "Arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de seres imaginables, resultados contrarios a las leyes naturales". A ver si nos entendemos: "resultados contrarios a las leyes naturales".
O sea, hablamos de la libertad, no? ¿Qué clase de libertad puede si quiera pronunciarse en una sociedad plagada de categorizaciones de facto, clasificaciones y estratificaciones? ¿Quienes, por fuera de las bellas teorizaciones -por favor, seamos prácticos- pueden ser libres?
En un balcón que mira a Lationamérica. ¿De qué hablamos, mi amor, cuándo decimos libertad?
Somos existencialistas, románticos y, claro, burgueses.
Y hablamos de un sueño.
viernes, abril 03, 2009
por esta oración:
"24 Horas no hacen que crezcamos un día, de la noche a la mañana el universo acontece."
Gracias!
Gracias!
sola
"No tengo más ganas de perder el tiempo", dice y pega un postazo.
M. se queda mirando la plaquita que cuelga de la puerta y ahora se mueve como un péndulo por la inercia del golpe. "Only women admitted", dice.
Un portazo es un gesto autoritario y cobarde, como cortar el teléfono, desadmitir a alquien en el chat. Una forma de negarle el diálogo al otro, clausurar toda posibilidad de derecho a réplica. Quedarse con la última palabra.
M. no piensa en eso ahora. Lo pensará después, cuando camine sola por la Cañada comiendo pipas.
De todas las golosinas que venden en los quiscos del centro, las pipas son las más saladas. No sólo porque tienen esa capita de sal por encima de la costra sino porque hay que morderlas al medio, quebrar la vaina y meterse los dedos - a la sazón saladitos por el uso cotidiano- en la boca para extirpar de la lengua los pedacitos de semilla.
No hay forma de comer pipas y no ensuciar la ciudad. Por eso es una golosina de plaza, de plaza con basurero, si es que en realidad puede decirse que se trata de una golosina.
M. descubrió que a las palomas les encanta picar pipas. Por ejemplo, si se sienta en la pirca que está frente al bar El Ruedo, atrás de la Plaza San Martín, decenas de palomas se agrupan a su alrededor esperando su ración de semillas.
A mucha gente le embolan los pájaros en la vía pública. De hecho, M. escuchó que muchas mujeres dicen tenerles pánico, fobia, asco. Les zapatean cerca para que se vuelen y desaparezcan de una buena vez. Las palomas huyen despavoridas en dirección a la estatua del fundador. A veces, vuelan incluso más lejos y se atrincheran junto a los ángeles con trajes de plumas que custodian la Catedral.
Es como con el portazo, como cortar el teléfono. Las mujeres de tacos altos se alejan triunfantes por la peatonal. Se quedan con la última palabra.
Al rato, las palomas vuelven por más pipas. Como si nada. Pareciera que la ciudad se construye sobre la base de ese juego inútil y cíclico de portazos y regresos.
Empieza a bajar el sol por 27 de Abril. Los vendedores ambulantes levantan la mercadería y emprenden su camino de regreso. ¿Hacia dónde? Los perros mostrencos toman posesión.
Antes de agarrar el picaporte M. mira la plaquita de la puerta, que ya está quieta. Acaso, si no fuera mujer, ya no podría entrar...
M. se queda mirando la plaquita que cuelga de la puerta y ahora se mueve como un péndulo por la inercia del golpe. "Only women admitted", dice.
Un portazo es un gesto autoritario y cobarde, como cortar el teléfono, desadmitir a alquien en el chat. Una forma de negarle el diálogo al otro, clausurar toda posibilidad de derecho a réplica. Quedarse con la última palabra.
M. no piensa en eso ahora. Lo pensará después, cuando camine sola por la Cañada comiendo pipas.
De todas las golosinas que venden en los quiscos del centro, las pipas son las más saladas. No sólo porque tienen esa capita de sal por encima de la costra sino porque hay que morderlas al medio, quebrar la vaina y meterse los dedos - a la sazón saladitos por el uso cotidiano- en la boca para extirpar de la lengua los pedacitos de semilla.
No hay forma de comer pipas y no ensuciar la ciudad. Por eso es una golosina de plaza, de plaza con basurero, si es que en realidad puede decirse que se trata de una golosina.
M. descubrió que a las palomas les encanta picar pipas. Por ejemplo, si se sienta en la pirca que está frente al bar El Ruedo, atrás de la Plaza San Martín, decenas de palomas se agrupan a su alrededor esperando su ración de semillas.
A mucha gente le embolan los pájaros en la vía pública. De hecho, M. escuchó que muchas mujeres dicen tenerles pánico, fobia, asco. Les zapatean cerca para que se vuelen y desaparezcan de una buena vez. Las palomas huyen despavoridas en dirección a la estatua del fundador. A veces, vuelan incluso más lejos y se atrincheran junto a los ángeles con trajes de plumas que custodian la Catedral.
Es como con el portazo, como cortar el teléfono. Las mujeres de tacos altos se alejan triunfantes por la peatonal. Se quedan con la última palabra.
Al rato, las palomas vuelven por más pipas. Como si nada. Pareciera que la ciudad se construye sobre la base de ese juego inútil y cíclico de portazos y regresos.
Empieza a bajar el sol por 27 de Abril. Los vendedores ambulantes levantan la mercadería y emprenden su camino de regreso. ¿Hacia dónde? Los perros mostrencos toman posesión.
Antes de agarrar el picaporte M. mira la plaquita de la puerta, que ya está quieta. Acaso, si no fuera mujer, ya no podría entrar...
jueves, marzo 26, 2009
Las cosas como son
Ahora que ya no te escucho palpitar todo parece ser más simple.
Los pájaros que planean frente al balcón, los mates, mi ropa de hace tres días.
Ahora es como si no te hubieras ido. Como si una presencia ausente habitara cada sala...acá tus remeras, allá tus ojotas -que ya no están pero es como si las viera-.
Y es raro, porque sólo sucede adentro del departamento.
La ciudad se traga esos gestos de la intimidad, los confunde con el pavimento, los vendedores ambulantes, los caños de escape.
y sí, ahora es más simple.
Estamos de acuerdo en que hay que barrer el piso o hacer las compras, en que se trata del mejor balcón de esta ciudad que transpira y duerme.
"Qué lindo balcón", decimos, y prendemos un pucho para compartir.
El humo traza un hilito blanco que sigue una corriente anárquica y luego desaparece.
Lo ves? ves el humo?
se fue detrás tuyo.
Lo sé porque nada podría ser lo suficientemente resuelto como para no seguirte.
Nada menos yo, que no soy resuelta pero tampoco importa.
y sí, ahora es más simple. Ahora es más simple porque ya se de qué se trata esta soledad. Punto de inicio, punto de llegada.
Ahora, todos tus gestos, las remeras, las ojotas son parte de un recuerdo en càmara lenta, en loop, con tonos saturados y sin banda sonora. Si recuerdo escenas, una y otra vez, me gusta percibir cómo cambian. Es que el pasado no tiene story board, cariño.
Así es la cosa... una suerte de improvisación que ya fue, aunque vuelva a ser cada vez que la recuerde. Y aunque cambie levemente... incluso agrego cosas que nunca dije pero que me hubiera encantado decir. A la sazón, me imagino tus respuestas que nunca son mejores que eso que vos dirías si me escucharas.
Ahora es más simple.
En mi memoria, yo te escucho palpitar.
Y es como escuchar que pasa el tiempo.
Los pájaros que planean frente al balcón, los mates, mi ropa de hace tres días.
Ahora es como si no te hubieras ido. Como si una presencia ausente habitara cada sala...acá tus remeras, allá tus ojotas -que ya no están pero es como si las viera-.
Y es raro, porque sólo sucede adentro del departamento.
La ciudad se traga esos gestos de la intimidad, los confunde con el pavimento, los vendedores ambulantes, los caños de escape.
y sí, ahora es más simple.
Estamos de acuerdo en que hay que barrer el piso o hacer las compras, en que se trata del mejor balcón de esta ciudad que transpira y duerme.
"Qué lindo balcón", decimos, y prendemos un pucho para compartir.
El humo traza un hilito blanco que sigue una corriente anárquica y luego desaparece.
Lo ves? ves el humo?
se fue detrás tuyo.
Lo sé porque nada podría ser lo suficientemente resuelto como para no seguirte.
Nada menos yo, que no soy resuelta pero tampoco importa.
y sí, ahora es más simple. Ahora es más simple porque ya se de qué se trata esta soledad. Punto de inicio, punto de llegada.
Ahora, todos tus gestos, las remeras, las ojotas son parte de un recuerdo en càmara lenta, en loop, con tonos saturados y sin banda sonora. Si recuerdo escenas, una y otra vez, me gusta percibir cómo cambian. Es que el pasado no tiene story board, cariño.
Así es la cosa... una suerte de improvisación que ya fue, aunque vuelva a ser cada vez que la recuerde. Y aunque cambie levemente... incluso agrego cosas que nunca dije pero que me hubiera encantado decir. A la sazón, me imagino tus respuestas que nunca son mejores que eso que vos dirías si me escucharas.
Ahora es más simple.
En mi memoria, yo te escucho palpitar.
Y es como escuchar que pasa el tiempo.
lunes, marzo 16, 2009
viernes, marzo 13, 2009
ALEXITIMIA
Dice M. que cuando estaba enamorada la vida le ardía pero no le pesaba. Le daba la impresión de herida abierta, de carne viva. Ardor, claro está.
Ella creyó que estaba enferma, que debajo de esa sensación había un mal infinito, crónico, sin remedio.
Pero no.
M. se curó y no gozó de la prometida sanidad. Al contrario, se sintió despojada, como arrancada, dice.
Ni siquiera los médicos vinieron a verla. Los enfermeros del amor se marcharon porque no había ardor que calmar y las canciones suicidas abandonaron unos parlantes maltrechos montados sobre la mesada de cocinar.
Recuerda M. las noches de furia, los terremotos sobre la alfombra, el vino inagotable, la razón en coma. Las mismas palabras que contaban poesía hoy sólo configuran instrumentos de una cotidianidad excenta de todo encanto.
Lo abyecto, ahora M., por fuera de los límites de la materia sufriente.
Una carne que palpita en el seno de un devenir caótico, en estado de alexitimia, deficiente, paralítica, incapaz.
Ella creyó que estaba enferma, que debajo de esa sensación había un mal infinito, crónico, sin remedio.
Pero no.
M. se curó y no gozó de la prometida sanidad. Al contrario, se sintió despojada, como arrancada, dice.
Ni siquiera los médicos vinieron a verla. Los enfermeros del amor se marcharon porque no había ardor que calmar y las canciones suicidas abandonaron unos parlantes maltrechos montados sobre la mesada de cocinar.
Recuerda M. las noches de furia, los terremotos sobre la alfombra, el vino inagotable, la razón en coma. Las mismas palabras que contaban poesía hoy sólo configuran instrumentos de una cotidianidad excenta de todo encanto.
Lo abyecto, ahora M., por fuera de los límites de la materia sufriente.
Una carne que palpita en el seno de un devenir caótico, en estado de alexitimia, deficiente, paralítica, incapaz.
jueves, febrero 19, 2009
hoy
y siempre.
....
M. no entiende un montón de cosas.
Para ella, el que lucha ya ha perdido.
M. prefiere entregarse.
Surrender, my dear.
....
M. no entiende un montón de cosas.
Para ella, el que lucha ya ha perdido.
M. prefiere entregarse.
Surrender, my dear.
miércoles, febrero 18, 2009
Yo digo que me meo y Ferenico hace poesìa
Ferenico dijo...
"Baudelaire, estás conociendo tu ciudad y jugás a perderte, cuando algo en lo profundo de tu ser sabe "poeta" que ya algo en vos, por tu lealtad, ha sido salvado. Las funciones de tu cuerpo son sólo eso para que nos identifiquemos en las ganás, para que nos acordemos de la potencia creativa de nuestros cuerpos. Gracias poeta".
Los amigos que comentan asì son lo mejor de la experiencia blogger.
Se trata de un gesto, una posibilidad en el caos cibernètico.
Si esta es la "modernidad lìquida", vos, Ferenico, sos una suerte de càntaro.
O un meteorito, que no envuelve/contiene sino que surca/traza un "sì" de luz.
Gracias.
"Baudelaire, estás conociendo tu ciudad y jugás a perderte, cuando algo en lo profundo de tu ser sabe "poeta" que ya algo en vos, por tu lealtad, ha sido salvado. Las funciones de tu cuerpo son sólo eso para que nos identifiquemos en las ganás, para que nos acordemos de la potencia creativa de nuestros cuerpos. Gracias poeta".
Los amigos que comentan asì son lo mejor de la experiencia blogger.
Se trata de un gesto, una posibilidad en el caos cibernètico.
Si esta es la "modernidad lìquida", vos, Ferenico, sos una suerte de càntaro.
O un meteorito, que no envuelve/contiene sino que surca/traza un "sì" de luz.
Gracias.
La esposa de D. escribe sobre tortas
La esposa de D. escribe sobre tortas,
tiene un blog de recetas.
Acabo de entenderlo todo.
M. no cocinaba.
GAME OVER!
tiene un blog de recetas.
Acabo de entenderlo todo.
M. no cocinaba.
GAME OVER!
Cosquín Rock...
Por tercer año consecutivo me toca ir al predio a retratar rockeros, amantes del rock, barro y música.
Debería empezar a contar las historias que me llevo de ahí cada año. Eso sí que sería divertido.
Tengo anécdotas del bebe contepomi, de los rata blanca, del amigo pity álvarez y hasta de uno de los hermanos de Pier.
Pensándolo bien, más que divertidas serían un bochorno. Mejor me quedo muda.
A ver qué pasa este año...
Debería empezar a contar las historias que me llevo de ahí cada año. Eso sí que sería divertido.
Tengo anécdotas del bebe contepomi, de los rata blanca, del amigo pity álvarez y hasta de uno de los hermanos de Pier.
Pensándolo bien, más que divertidas serían un bochorno. Mejor me quedo muda.
A ver qué pasa este año...
Hace unos días que escribo sobre Tartagal
Hace unos días que escribo sobre Tartagal. Hablo con gente que me cuenta acerca de la inundación, de haberlo perdido todo, del desastre.
Si escribo eso de que se supone que "el agua lo purifica todo", me putearán?
O sea, en otro contexto, debo haberlo escrito. Y estoy segura de que puse "Siempre".
(:s)
Si escribo eso de que se supone que "el agua lo purifica todo", me putearán?
O sea, en otro contexto, debo haberlo escrito. Y estoy segura de que puse "Siempre".
(:s)
un mea culpa con final de homenaje
Si odio los blogs autorreferenciales... por qué escribo uno?
Me molestan esas bitácoras depresivas, suicidas, sin gracia y con errores de ortografía. Me joden los posts del tipo "por qué siento lo que siento?", "El fantasma de la noche... y tú, mi amor...blablá", "te dije que te quería y te cagaste de risa".
No, no, no. Esto no debería ser eso, NUNCA.
Acaso sòlo mantengo vivo este espacio para que Ferenico siga comentando.
Y eso es válido. Oh, sí....lo es.
Gracias.
Voy a seguir posteando.
M.
Me molestan esas bitácoras depresivas, suicidas, sin gracia y con errores de ortografía. Me joden los posts del tipo "por qué siento lo que siento?", "El fantasma de la noche... y tú, mi amor...blablá", "te dije que te quería y te cagaste de risa".
No, no, no. Esto no debería ser eso, NUNCA.
Acaso sòlo mantengo vivo este espacio para que Ferenico siga comentando.
Y eso es válido. Oh, sí....lo es.
Gracias.
Voy a seguir posteando.
M.
viernes, enero 23, 2009
viernes, enero 16, 2009
Esta noche
qué es estar enamorado sino besarse como locos adentro de un auto con vidrios polarizados, sobre Duarte Quirós, justo en la parte más oscura, la que limita con la plaza de la intendencia?
Los veo desde la ventana. Me fumo un pucho y tomo el vino que no tengo con quien compartir.
Cuando ella mira para el otro lado, él se seca la transpiración de la frente haciendo un ademán con los hombros. Moja la remera.
Hace un calor de locos pero acaso no les importa. Tampoco les importa que yo los mire, desde mi balcón habitado por colillas de cigarrillo, tierra y hojas.
Pasan unos pibes medio emos. No perciben mi presencia.
Soy una vouyeur discreta. Tomo mi vino en silencio mientras por detrás se escucha un documental que pasan en el canal Encuentro. Soy una vouyeur sensible: tomo el malbec en copa y antes de tragarlo lo dejo reposar en mi boca.
La soledad tiene sus ventajas. Puedo cenar dátiles y dejar los carozos en el cenicero. Puedo quedarme de pie en el balcón, durante horas, mirando cómo los otros conjuran la oscuridad de una ciudad con pretenciones vanguardistas.
Ahora ella le hace palmaditas en la cara. Estoy tan cerca que escucho, como murmuros, las promesas que se hacen. Están enamorados. Lo sé por muchas razones. juegan como los cíclopes de Córtazar... se muerden la lengua, se alejan y se acercan.
La ciudad no les importa. La ciudad, sus calles, los semáforos pertenecen a otra dimensión donde las cosas son rectas y no palpitan. La temperatura tampoco les molesta. El agua de la Cañada hiede pero ellos no se enteran. El agua de la Cañada no es de los enamorados. Pertenece a los libros de Filloy, a los mitos de la pelada y la Ramonita.
Ya no me siento ajena a esta ciudad de perdedores. Los miro con mi copa en mano, ellos siguen emprendiendo una batalla de lenguas y yo pienso que somos lo que somos, un montón de representaciones, un invento. Puro deseo.
Los veo desde la ventana. Me fumo un pucho y tomo el vino que no tengo con quien compartir.
Cuando ella mira para el otro lado, él se seca la transpiración de la frente haciendo un ademán con los hombros. Moja la remera.
Hace un calor de locos pero acaso no les importa. Tampoco les importa que yo los mire, desde mi balcón habitado por colillas de cigarrillo, tierra y hojas.
Pasan unos pibes medio emos. No perciben mi presencia.
Soy una vouyeur discreta. Tomo mi vino en silencio mientras por detrás se escucha un documental que pasan en el canal Encuentro. Soy una vouyeur sensible: tomo el malbec en copa y antes de tragarlo lo dejo reposar en mi boca.
La soledad tiene sus ventajas. Puedo cenar dátiles y dejar los carozos en el cenicero. Puedo quedarme de pie en el balcón, durante horas, mirando cómo los otros conjuran la oscuridad de una ciudad con pretenciones vanguardistas.
Ahora ella le hace palmaditas en la cara. Estoy tan cerca que escucho, como murmuros, las promesas que se hacen. Están enamorados. Lo sé por muchas razones. juegan como los cíclopes de Córtazar... se muerden la lengua, se alejan y se acercan.
La ciudad no les importa. La ciudad, sus calles, los semáforos pertenecen a otra dimensión donde las cosas son rectas y no palpitan. La temperatura tampoco les molesta. El agua de la Cañada hiede pero ellos no se enteran. El agua de la Cañada no es de los enamorados. Pertenece a los libros de Filloy, a los mitos de la pelada y la Ramonita.
Ya no me siento ajena a esta ciudad de perdedores. Los miro con mi copa en mano, ellos siguen emprendiendo una batalla de lenguas y yo pienso que somos lo que somos, un montón de representaciones, un invento. Puro deseo.
lunes, diciembre 29, 2008
WTF?
¿Cómo hacían los Beatniks para escribir bajo el influjo de tanta cosa?
Yo tengo un tinto encima
y hasta me cuesta tipear.
Quise hacerme la poeta,
ponerme en este estado
y escupir algún soneto.
Ahora estoy paratrás
que no puedo ni tipear
y encima
esta ganas tremendas
de mear.
Yo tengo un tinto encima
y hasta me cuesta tipear.
Quise hacerme la poeta,
ponerme en este estado
y escupir algún soneto.
Ahora estoy paratrás
que no puedo ni tipear
y encima
esta ganas tremendas
de mear.
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